viernes, 14 de diciembre de 2007
Bali
miércoles, 12 de diciembre de 2007
Desgarrada, desesperada, en yiddish, se oye a lo lejos
a una mujer a quien han abierto el vientre
ante sus propios ojos y grita.
Y se oye un gemido en árabe, de nuevo una mujer
cuya casa. O cuyo hijo. Su voz es cortante, terrorífica. Y tú
afilas un lápiz o pegas la cubierta rasgada de un libro. Al menos
estremécete.
miércoles, 21 de noviembre de 2007
domingo, 18 de noviembre de 2007
Y todavía queda
sábado, 17 de noviembre de 2007
lunes, 5 de noviembre de 2007
DeBeers y el cine
Buscaba los que ponían matemáticamente en el cine antes de la peli aunque sólo he dado con éste, que no recuerdo. Mejor así; puede que ahora no me gustasen ni la mitad...
domingo, 4 de noviembre de 2007
miércoles, 31 de octubre de 2007
viernes, 12 de octubre de 2007
jueves, 11 de octubre de 2007
Una vez logró que me entusiasmara, y eso no lo hago tanto

viernes, 28 de septiembre de 2007
Historias del señor Keuner
-¿En qué trabaja usted?- le preguntaron al señor Keuner, y el respondió:
- Hago grandes esfuerzos preparando mi próximo error.
domingo, 16 de septiembre de 2007
Domingo
miércoles, 5 de septiembre de 2007
Aunque prefiero los vagones...
La aparición de esos rostros en la multitud;
pétalos en negra rama húmeda.
E. Pound
sábado, 1 de septiembre de 2007
Tengo memoria frágil
Barcelona. Autobuses, callejas, gente, bullicio, rincones, tiendecillas con encanto, saltimbanquis, bailarines de claqué, capoeira junto a los patos, ositos de goma en un funicular, boda irlandesa, café junto a la Pedrera, mi banco de esperar, las tostadas carbonizadas, gente de barrio, trastevere desplazado.
Mediterráneo. Playa, calas, sol, libros, calma, yo.
Gerona. Judería, piedra, puentes, chocolate.
Amigos que no veo desde hace tiempo, amigos a los que dedico menos tiempo del que quisiera, algún nuevo amigo.
Fuegos artificiales en el mar.
Dormilón, la tortuga alienígena.
Noa en directo. Jazz y baladas bajo una carpa.
Avis.
Fiestas. Amigos de amigos, claustrofobia en los servicios, fuga -sin tocata-, desayuno con diamantes. Escaleras, olores, luces.
Teatro. Jazz, gospel, blues, revista. Ritmo en el gris.
Vuelven.
jueves, 23 de agosto de 2007
lunes, 20 de agosto de 2007
Va de viñetas
Vi esto, lo leí entero, y se me ocurrieron al menos un par de bloggers que tendrían mucho que aportar, si les diera por ahí.
viernes, 17 de agosto de 2007
miércoles, 1 de agosto de 2007
Por fin
Me voy en unas horas y estoy inquieta. Espero llegar y desentenderme y reencontrarme un poco... Lo suficiente para tirar el resto del año. Voy a ahogar las preocupaciones en el agua verde y dejaré de ser un espectro por unos días. No creo que tenga tiempo para jugar con los tritones.
lunes, 23 de julio de 2007
Es caprichoso el azar
Me han recordado esta canción y lo mucho que me gusta. La oigo de nuevo y compruebo que no me deja de gustar, que cada vez me gusta más. Y que confío en el azar, aunque a veces te la juegue. Ya dije que vivo en una burbuja...
miércoles, 18 de julio de 2007
Apuestas, motas y bolas
sábado, 16 de junio de 2007
Esto es enrollarse y lo demás pecata minuta
A esto he llegado a través de Telémaco, y me ha dejado maravillada... Qué cosas más sorprendentes pasan por ahí y yo sin saberlo... (Claro que igual es de lo más común y el problema es que no salgo suficiente, visto lo del algarrobo)
jueves, 14 de junio de 2007
Guessing

martes, 12 de junio de 2007
Nocturno II: El jardín de la luna
También había en el jardín un hito de piedra blanca con una argolla y una cadena negra que arrastraba por el suelo. En medio, había un pequeño estanque redondo con un surtidor, cuya varita de agua subía y se agitaba tan solo en las noches de tormenta cálida y seca, y mataba las libélulas y los insectos que el viento traía de los ríos y los lagos que había secado Y al agitarse la superficie del estanque, en pequeñas olitas, afloraba el brillo de las arenas de plata que yacían en el fondo. También estaba enterrada la criada en un rincón de aquel jardín. Al fondo había un muro alto y un invernadero de flores que estaba abandonado y tenía los cristales llenos de polvo. Dentro del invernadero nacía la mala hierba y vivía una culebra de plata, que salía a tomar la luna en un claro del jardín.
domingo, 3 de junio de 2007
Nocturno
Así empezó la noche y luego seguimos volando entre jardines de flores sonrosadas, limoneros, sandías, nueces y ratones encantados. La noche más extaña.
sábado, 2 de junio de 2007
http://asfoso.blogspot.com/2007/06/melpmene_2760.html
sábado, 26 de mayo de 2007
Continúa el espectáculo: Aracne
Sonríe. Espera a que me aprese, libremente, para intervenir y quitarme definitivamente la libertad y me dará tiempo para que medite y la eternidad para que recuerde.
También tiene ojos de cristal que reflejan los espacios vacíos.
sábado, 19 de mayo de 2007
Ay
Luego aparece mi hermano y nuevos planos... El surrealismo.
martes, 8 de mayo de 2007
Aquí las clases teóricas
A ver si así se anima alguien más: un, dos, cha cha cha... Y mejor cerrar los ojos y escuchar...
lunes, 7 de mayo de 2007
lunes, 30 de abril de 2007
Tu medio loca mamá te inventó
a las once de la mañana
junto a la Plaza de Mayo
con lluvia frío o calor
te esperaré vida mía
frente a la Casa Rosada
la espina de tu mirada
clavada en mi corazón.
No puedo evitar volver a ello: hoy se cumplen treinta años, "treinta años de vida venciendo la muerte", treinta años desde que aquellas primeras catorce madres decidieran reunirse por primera vez en aquella plaza, frente a la Casa Rosada. Treinta años de ausencias, de esperanza torturada, decididas a recordar a aquellos a quienes desaparecieron y borraron del mapa como si nunca hubiesen existido. Algunos nietos aparecieron, quizá aún aparezca alguno más o sus descendientes (en ello trabajan las Abuelas de la Plaza de Mayo), pero los desaparecidos... los desaparecieron a conciencia. Tan monstruoso que es difícil de asimilar... Que hombres puedan ser capaces de ello y seguir vivos y cuerdos -e impunes para más inri- todo este tiempo después (¿se les murió la conciencia o nunca la tuvieron? ¿O la desaparecieron también?)
Ser argentino es estar triste...
Las madres
El juicio; nunca más
sábado, 28 de abril de 2007
Sobre mudanzas, de nuevo
Andando despacio por la mañana, sin gente en la calle, un tenue sol que no calienta, visible el frío del inicio de un día cálido. En realidad no andaba despacio, pero el tempo externo se ha ralentizado, detenido casi, la canción eternizada, ¿cambiarías? ¿cambiarías? ¿Yo? ¿Cambiar? Algunas cosas sí, pero ni sé cuál es la dirección, ni cuál el destino. Alguien debió de apretar el pause en un momento dado y desde entonces estoy congelada sin atinar a pulsar el play -con lo fácil que suena-. Mierda, ni siquiera aparece ese maldito gato.
viernes, 27 de abril de 2007
miércoles, 25 de abril de 2007
Fabulilla

miércoles, 18 de abril de 2007
martes, 17 de abril de 2007
"El chocolate es mejor que un beso"
Aquí el articulillo a modo de anécdota.
Galeones y tristezas
lunes, 9 de abril de 2007
viernes, 6 de abril de 2007
Regresiones...
Estooooo.... Tiene una explicación: ¡acabo de descubrir que mi hermano no los conocía! Una infancia sin ellos... ay. (Por cierto, que he tenido ocasión de bailar esto en un pub rodeada de gente enfervorecida, por raro que suene...)
Ahhh, y esto que sigue es lo que veía la generación perdida...
miércoles, 4 de abril de 2007
Exit
sábado, 31 de marzo de 2007
Qué bonitos ojos tienes
El crimen fue en Granada
I EL CRIMEN
II EL POETA Y LA MUERTE
III
viernes, 30 de marzo de 2007
jueves, 29 de marzo de 2007
Cansancio
sábado, 24 de marzo de 2007
Abre tus ojos verdes, Marta, que quiero oír el mar

(Y aquí su sonido, que ya conoces)
domingo, 18 de marzo de 2007
Duendes sin olla de oro
No recordaba que hoy era San Patricio -realmente no tenía grandes motivos para hacerlo- y sólo me he percatado de ello al ver un número excesivo de gnomos de gorro verde por la calle -saliendo de los bares principalmente-. No sé por qué me atrae esta fiesta, a pesar de que los actos cargados de patriotismo suelen afectarme al hígado y al estómago (quizá esto último venga provocado por un empacho de banderas ondeadas aquí o allá para recordar a otros que la propia es más grande, más bonita, más importante y que por eso unos son más que otros, olvidando que hoy se conservan como un símbolo de otras cosas). Creo que es porque los irlandeses que conozco la celebran con auténtica emoción, con nostalgia, con cariño y con risas, música, baile -y alcohol casi siempre, pero no siempre, no crean- y porque abren las puertas e invitan a todo el que quiera entrar a que pase y sea uno más y ría, cante, baile -y beba si es el caso- sea cual sea su bandera (al menos aquí en España son bienvenidos incluso los ingleses, a pesar de sus rarezas -sin acritud-, siempre con el deber moral de participar en la fiesta, por supuesto, eso siempre). De nuevo parece que la cosa se resume a hacer las cosas con pasión, con humor, hundiendo barreras, uniendo a gente completamente desconocida que por unas horas se hermanan, se abrazan, ríen, cantan, hablan, beben, se divierten juntos. Feliz día de San Patricio.
(Por cierto, me acabo de enterar de que el trébol de cuatro hojas está en peligro de extinción, incluido como tal en el Catálogo Nacional de Especies Amenazadas -y lo que me ha extrañado no es que haya pocos, eso ya lo tenía constatado y siempre he dado por hecho que por eso se dice que traen suerte, sino que constituyan una especie distinta de los de tres... ignorante, ignorante-. Parece que los que quedan en España se localizan principalmente en el cuadrante suroccidental de la Península, pero ¡por favor!, sean responsables, no me vayan a por ellos: opten por la pata de conejo -de granja a poder ser- o la herradura...)
sábado, 10 de marzo de 2007
Tortugas voraces o Vuelva usted mañana
viernes, 9 de marzo de 2007
Ensayo, alucinación o efecto de un kellog en mal estado, todavía no sé
El hombre no se mueve un ápice; parece no haber oído. Los ojos cerrados. Si acaso parece temblar ahora un poco, quizá por desprotección: echa de menos el peso de la col sobre sí, siente el viento frío y la humedad de las últimas horas del día.
Levántese, vamos, antes de que se cierre la noche y se borre el camino y nos perdamos en la niebla. Levántese: aunque mañana volviesen a poner el camino la casa podría no estar ya allí, cabe que no nos esperen.
Y ahora sí, entreabre los ojos sin mirar al hombre que le habla y, ensimismado en el infinito, ulula: -un fantasma- y alarga los brazos hacia arriba, manoteando como un bebé al que despojan de su chupete, buscando algo en el aire.
¿Un fantasma? ¿Y tanto escándalo por eso?¿Por haber visto un fantasma?. No es usted un chiquillo para asustarse de fantasmas. Ya sabe que están ahí, que pululan por la casa, que estaban antes que usted y que yo, que la casa es más suya que nuestra. Y qué, si no molestan, no hacen ruido, no despiden mal olor, nos sirven el té y nos acercan las pastas; son criados sin sueldo, no reclaman comida, ni cama, ni ropa, no se entretienen en murmurar, mudos testigos de lo que pasa... y sin baúles y armarios, deberían ser más de los que son, ahora que lo pienso. Sí... es una lástima, no son muchachas sanas de rollizas pantorrillas, eso es cierto... El hombre se ha vuelto viejo de repente, pone los ojos en blanco y se pliega sobre sí un momento, palmoteando puerilmente y dando pequeños brincos medio en éxtasis; son unos segundos, rápidamente se recompone. Vamos, deprisa: hay que volver.
Una risa algo desquiciada se alza desde el suelo, subiendo como a peldaños, alcanzando notas diversas, las frecuencias más graves y las más agudas; despega sus labios por fin el hombre de la col:
Silencio, silencio del primer hombre, joven al inicio, viejo después, ahora no sabemos –vivo aún, creemos-, que piensa y repiensa cómo no se les ocurrió buscar en el salón, puesto que han revisado minuciosamente cada esquina del caserón, la chimenea, la cocina, el corral, todas las habitaciones del servicio, cada armario, cada baúl, cada caja de costura...
Suelte ya mi col, mal rayo le parta; ya lidiaré yo con las tortugas, no serán peores que ustedes. Muerto ya no soy persona, no tengo derechos pero tampoco obligaciones, no hay vínculo matrimonial, mis hijos son huérfanos de padre -no hay hijos ni ilegítimos, ni legítimos que algo puedan reclamarme, por tanto-. Nadie me persiga: estoy libre de deberes; las leyes, los jueces, los abogados, nada pueden ya contra mí salvo, quizá, repartirse mi herencia; háganlo, sáquense los ojos como cuervos (que no se confíen: dejo viuda peor que ellos). No me importa, ahora me dedicaré a dormir bajo una col.
Y por fin el primer hombre reacciona y suelta el vegetal con cierta dejadez, se vuelve sin ver a la vieja que le señala desde una seta, y toma el camino a casa pensando que, al menos, ya no tendrá que volver al armario, que ahora tendrá un hueco en la cama de dosel, entre sábanas de raso -no sabe que el notario ha llegado allí primero; dejémosle, no se lo digamos aún.- Jumento, jumento, jumento, jumento; cantos le acompañan desde la seta en su marcha a través de la niebla.
Ridículo, sí completamente ridículo (es la col, que ríe con la felicidad de quien no sabe que la tortuga se acerca).
lunes, 5 de marzo de 2007
Y yo que pasé de los conejos rosas...Ay
http://www.youtube.com/watch?v=i1xnVDiV9xE
Y ésta y otras cosas potitas se pueden ver aquí: http://rafagadeimagenes.blogspot.com/
jueves, 1 de marzo de 2007
domingo, 25 de febrero de 2007
Morfeo (o terrores nocturnos)
miércoles, 21 de febrero de 2007
De Núñez a Gijón
sábado, 17 de febrero de 2007
Carnaval
(He aprendido a poner cancioncillas...)
viernes, 16 de febrero de 2007
Hoy estoy sin saber yo no sé cómo
hoy estoy para penas solamente,
hoy no tengo amistad,
hoy sólo tengo ansias
de arrancarme de cuajo el corazón
y ponerlo debajo de un zapato. [...]"
Me sobra el corazón
Miguel Hernández
jueves, 15 de febrero de 2007
La casada infiel
creyendo que era mozuela,
pero tenía marido.
Fue la noche de Santiago
y casi por compromiso.
Se apagaron los faroles
y se encendieron los grillos.
En las últimas esquinas
toqué sus pechos dormidos,
y se me abrieron de pronto
como ramos de jacintos.
El almidón de su enagua
me sonaba en el oído
como una pieza de seda
rasgada por diez cuchillos.
Sin luz de plata en sus copas
los árboles han crecido
y un horizonte de perros
ladra muy lejos del río.
*
Pasadas las zarzamoras,
los juncos y los espinos,
bajo su mata de pelo
hice un hoyo sobre el limo.
Yo me quité la corbata.
Ella se quito el vestido.
Yo, el cinturón con revólver.
Ella, sus cuatro corpiños.
Ni nardos ni caracolas
tienen el cutis tan fino,
ni los cristales con luna
relumbran con ese brillo.
Sus muslos se me escapaban
como peces sorprendidos,
la mitad llenos de lumbre,
la mitad llenos de frío.
Aquella noche corrí
el mejor de los caminos,
montado en potra de nácar
sin bridas y sin estribos.
No quiero decir, por hombre,
las cosas que ella me dijo.
La luz del entendimiento
me hace ser muy comedido.
Sucia de besos y arena,
yo me la llevé del río.
Con el aire se batían
las espadas de los lirios.
*
Me porté como quien soy.
Como un gitano legítimo.
Le regalé un costurero
grande, de raso pajizo,
y no quise enamorarme
porque teniendo marido
me dijo que era mozuela
cuando la llevaba al río."
miércoles, 14 de febrero de 2007
Noches de blanco satén
Ahora no habrá nadie en la calle.
Pasa un coche.
Otro.
Una moto.
Nadie.
No llueve ya; cesó el viento.
Seguro que en las casas hay luces encendidas; algunas cocinas y algunos salones. Cena y televisión. Quizá también algún dormitorio, pero éstos no permanecerán mucho tiempo encendidos.
Otro coche.
Sirimiri
viernes, 9 de febrero de 2007
Pena negra
miércoles, 7 de febrero de 2007
Elisa Day
Mira bajo el agua.
Mira bajo el agua. Asómate.
¿Ves ahora? Ahí hace frío, abajo no llega el sol: la superficie lo refleja todo y no se deja traspasar. Oscuridad, silencio, soledad, inquietud. Intuyélo, está ahí aunque no la veas, siéntela al menos. Y ahora observa. Los reflejos son un engaño, te estaban distrayendo. Mira las rosas; ¿no habías visto sus espinas? Te habrían atravesado si te hubieses acercado. Un poco más allá falta una piedra, queda su huella. Rojo, sí, y negro...rojo sobre negro, diluyéndose poco a poco, poco a poco poco a poco.
Y ahora vete, escóndete, olvida. Nadie echa en falta nada, no fue, todos inocentes.
sábado, 3 de febrero de 2007
Caminante no hay camino...
Klimt, El beso
Titubeos de una cuchilla al borde de un precipicio
Se sujeta sobre el filo y unas veces se inclina hacia tierra firme, otras, con tendencias suicidas, hacia el vacío en que balanceo mis piernas. Empiezo a desear que se levante una pequeña brisa que decida por ella.
Si cae, ¿cómo lo hará? Según Murphy con la mantequilla hacia abajo, pero no estoy del todo convencida de que eso sea aplicable al caso. Tampoco estoy segura de que esté untada de mantequilla...
Y si hay alguien abajo... Da igual, no puede haber nadie abajo porque no hay abajo: es éste un precipicio sin fondo, la mantequilla no tendrá dónde estamparse.
¿Cortará el aire? Y el aire ¿sangrará? Si es así debería dejar de mirar porque me impresionaría demasiado, y quizá me marease y cayese yo también. Empiezo a sentir vértigo. Es hora de irse, pero ahora no puedo moverme: si me muevo caeré.
Tanta trascendencia, la de una cuchilla de afeitar al borde de un precipicio.
Espejos
Lo tengo en la punta de la lengua. Está ahí como borroso pero aclarándose, parece.
Qué es.
Un poco más y lo descubro (o lo recuerdo)... Pero no puedo; es como si hubiese un precipicio entre la respuesta y yo: en línea recta no dista mucho, pero no puedo llegar ni estirando los dedos.
Por eso lo busco y no lo encuentro, porque no sé que busco. Podría pasar a su lado y no reconocerlo, no verlo siquiera, porque estoy obcecada en encontrar algo que no sé qué es.
Parezco el conejo blanco corriendo con el reloj en la mano.
Laberintos
O puede que suceda todos los días y el cristal de mi caja me aisle de ello.
Oí que eran once... y ella una
Que era el honor lo que estaba en juego
¿El honor de quién?
No importa...
-el honor de quién no sabe qué es el honor ni la dignidad-
Era una
Y ellos... ¡Ellos once!
Impotencia líquida tras los ojos
Arden las mejillas
Miedo
Pavor...
Y eran hombres, no bestias
todos de acuerdo, la misma voz, la misma acción...
Y eran ¿personas?
Eran y son
-qué miedo, qué angustia, qué desesperanza-
Melpómene
Me gustaba susurrarte al oído sin que me vieses, ignorando que yo estaba allí junto a ti. Solía meterme entre tus sábanas cuando ya dormías, despacio, sin hacer ruido, asegurándome de que mis manos y mis pies tenían la temperatura adecuada para no sobresaltarte. Luego me pegaba a tu cuerpo poco a poco, siguiendo preocupada las evoluciones de tu relajada respiración, atenta a cualquier variación que delatara tu despertar y sólo entonces pegaba mis labios a tu oído y te contaba...